
- saporica
- Bienvenidos a mi blog de minis y manualidades. Aquí iré poniendo todo lo que mi cabeza y mis manos me dejen hacer. Espero que os guste.
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Pueblo
Este pueblo lo hizo mi padre, de ahí me viene la afición a los trabajos manuales. Le gustaban más la marquetería, recuerdo joyeros, despertadores, lámparas, un billar mini que se podía jugar con canicas y no se cuántas cosas más, y las maquetas de barcos. Incluso con algún avión se atrevió, pero no tuvo éxito porque sólo tuvo un despegue y un aterrizaje, el pobrecillo quedó "nuevo" en su estreno. Luego si hizo uno sin motor, de los que vuelan girando una goma y anda que no jugamos mi tato y yo con él. Si las cosas simples suelen ser las mejores.


Barcos
Estos también barcos los hizo mi padre, pero me parece un trabajo dificilísimo. Sólo los arreglé y ya tuve bastante para muestra, si tuviera que hacerlos no sabría por donde empezar.
El de delante es el Oleron, un pesquero y el de atrás el Santa Helena, un remolcador. Tenían los mástiles rotos y con un traslado se terminaron de "arreglar" y eso que los envolví bien. En el pueblo de mi padre hay un niño que le gustaban sus barcos y le dijo que ya le daría uno, pero mi padre murió y al final no le dio ninguno, así que arreglé el Oleron para él y le puse de nombre Daniel como el nene. El otro lo tiene mi tía Carmen, su hermana.

Y aquí un barco del Mississippi. Siempre le decía que ese barco tenía dueña, o sea yo, pero después de arreglarlo se lo regalé a mi tía, que seguro que lo disfrutará más siendo de su hermanico José Luis.
El de delante es el Oleron, un pesquero y el de atrás el Santa Helena, un remolcador. Tenían los mástiles rotos y con un traslado se terminaron de "arreglar" y eso que los envolví bien. En el pueblo de mi padre hay un niño que le gustaban sus barcos y le dijo que ya le daría uno, pero mi padre murió y al final no le dio ninguno, así que arreglé el Oleron para él y le puse de nombre Daniel como el nene. El otro lo tiene mi tía Carmen, su hermana.

Y aquí un barco del Mississippi. Siempre le decía que ese barco tenía dueña, o sea yo, pero después de arreglarlo se lo regalé a mi tía, que seguro que lo disfrutará más siendo de su hermanico José Luis.Este no estaba muy mal, tenía las chimeneas despegadas pero al estar sujetas con los cabos no se rompieron. Las barandillas si tenían dos kilos de pintura y le faltaban algunas piezas que repuse de compra y la pieza de entre las chimeneas no la encontraba y le hice una con alambre y mucha paciencia, la pegué y apareció la original en una caja, puñetera Ley de Murphy.
Pastelería
Acuario
Cuarto infantil
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